domingo, 7 de septiembre de 2014

Memorias de mi adolescencia



Cada nuevo comienzo viene con el principio de otro fin.

Todos tienen una historia que contar, vayas donde vayas estas te seguirán por cielo mar y tierra, si recién conoces a una persona solo es cuestión de darle tiempo y veras que basta solo un motivo, a veces solo basta el tiempo mismo para hacerla emerger del aparente olvido. Un un aroma, una palabra, un deja vu, puede todo ser un detonante que hará escarbar en los vestigios de la memoria y traer de la oscuridad del ayer hacia la luz del presente esa anécdota que dirá quien es esa persona que está dirigiéndose a nosotros. Algunas son intrascendentes, mientras que otras siguen siendo contadas por muchos años venideros; en mi caso yo tengo muchas historias pero esta en particular es una que guardé celosamente en mi memoria por muchos años, creo que no está demás decir que involucra a una mujer después de todo, todas las historias del mundo grandes o pequeñas empiezan con una mujer, también cabe advertir que si bien tuvo un principio prometedor para ser una historia romántica de la que tantos estamos acostumbrados a ver en el cine y las novelas, a diferencia de esas obras ficticias, esta dista mucho de terminar con el típico final del chico quedándose con la chica, este escrito esta basado en sucesos reales, más reales de lo que me cuesta admitirlo, me pasó a mí y supongo que a muchos les ha pasado, más eso no es motivo de decepción, la vida tiene su forma extraña de decirte que no siempre suceden las cosas como uno quisiera o piensa que sucederán, después de todo dicen que si quieres hacer reír a dios solo cuéntale tus planes, y por eso se que aguardaran más sorpresas en el futuro, así que no me preocupo porque uno nunca sabe lo que le espera de aquí en adelante. Si la vida fuera así de predecible, si fuese así de lineal y no hubiese giros del destino sería entonces muy aburrida.

Y aunque no puedo decir que estoy satisfecho por lo que he hecho y eh vivido hasta ahora, si estoy contento de decir que mi vida como la de muchos no fue como en las películas o sacada de una novela, aquí no hubo héroes o antagonistas, solo gente real, gente joven cometiendo errores como cualquiera que se deja llevar por las emociones, tomando decisiones que no conducen a un desenlace melodramático, ni alarmantes sorpresas; ahora son solo los recuerdos de alguien que quiso a alguien y ese alguien no le quiso o al menos no de la forma en que hubiese querido, creo que todo mundo pasa por algo semejante alguna vez, y si alguien se identifica con esto lo lamentaría en lo profundo de mi egocéntrico ser pues ello indicaría que mi historia no fue tan única, extraordinaria e irrepetible como creí, así que ¿Que más da? No tiene caso guardarla por mucho tiempo más si desde los albores del reconocimiento de mi alma pedía a gritos ser contada, y es que últimamente gracias a que he adquirido una nueva revalorización por mi persona es que he decidido no guardarme nada, no ser egoísta porque después de todo a eso venimos, así como las células se transmiten información unas a otras nosotros estamos aquí para pasar conocimiento, lo mucho o poco que sabemos debemos compartirlo y si yo se algo es que guardarme las cosas sería reprimir mi propia existencia, como lo había estado haciendo desde los primeros años de mi vida, por eso decidí, hacer caso a mis impulsos y dejar correr libre mi necesidad por escribir lo que tanto añoro volver a experimentar, sé que es imposible viajar atrás en el tiempo y volver a vivir lo que alguna vez fue, la única forma humanamente posible, es revivirlo con el pensamiento; el cerebro es tan increíble, que con solo el 10% de su capacidad total puede hacer maravillas, según estudios científicos nuestro cerebro no distingue entre los recuerdos de lo que estamos viendo, el proceso neurológico es el mismo, por lo tanto recordar es volver a vivir, lamentablemente vivir es también olvidar y debido a que no se puede confiar en la memoria, es que tuve que recurrir a la palabra escritas con el fin de que el recuerdo perdure más y pueda yo acudir a esos recuerdos cada vez que desee volver a empezar.

Algo para tener presente.

Siempre he creído que en la vida cada ser y cada cosa obedece a algo, todo tiene una razón de ser, es por eso que he pasado la mayor parte del tiempo buscando la razón y el porque de cada cosa que sucede en mi vida y en aquel tiempo pasaron muchas cosas que me sacaron de balance por completo, no soy muy religioso, México es un lugar de muchas tradiciones y creencias pero muchas de estas tienen poco significado para mi, sin embargo no soy ateo pues sé que hay algo, que rige nuestras vidas, llámese dios, destino, alma mundi, divina providencia, ha habido muchos acontecimientos en mi vida que me hicieron creer en la existencia de algo, un destino que nos une a cada uno de nosotros, dicho destino vino en una época que para mí fue muy significativa; mi época del Cetis 116 que comprendió del año de 1997 al 2000 fueron tres años de mi vida que volaron en un santiamén y sin embargo parecieron una vida entera y completamente distinta a la que ahora tengo y a pesar de haber pasado ya más de una década desde entonces mis recuerdos siguen tan presentes como si hubieran sucedido ayer:

Era el primer día de cursos en mi nueva escuela, la cual como muchas tenía la modalidad de colocar a los alumnos en grupos provisionales antes de entrar a la especialización correspondiente, este curso era llamado de inducción y sólo los de nuevo ingresó los recibían mientras que los de años avanzados seguían disfrutando de unos cuantos días más de vacaciones, así que teníamos la escuela para nosotros, para adaptarnos al nuevo ambiente ¿Y porqué no? Para conocer personas. Mi nombre es Josias, soy una persona común, con un nombre poco común, nacido en un día poco común (7 de julio), y de ideas poco comunes. En ese entonces yo era un chico neófito en la vida sin experiencias de las cuales pudiera sacar provecho para afrontar cualquier situación venidera, digo no es que ahora sea un experto en la materia pero en aquellos días se podría decir que estaba en pañales, con tan solo 15 años mi existencia hasta ese día fue incierta como mis conocimientos respecto al misterio divino de la vida, sin duda sabía más de criaturas que poblaron la tierra hace más de 75 millones de años que de las personas que hay en nuestros días, sinceramente no sabía que sería de mí, vivía una vida sin conciencia, como una especie de autómata sin noción de lo que era realmente estar vivo, claro que siempre me supe diferente a cualquier chico latino, para empezar no era un fanático del fútbol como la mayoría de mi genero auque si tenía un equipo favorito; el Necaxa, ese equipo lo elegí no hacía mucho en el día de la fiesta de quince años de mi prima Briseida recuerdo que era la final y todos veían el partido, yo incluido pues quería hacer tiempo para la fiesta en la que lamentablemente salí de su chambelán, recuerdo que lo elegí porque ese equipo iba perdiendo y terminó ganando, si hoy me preguntan sí tengo un equipo favorito,seguro le diré que no, pues el fútbol nunca me llamó la atención, fuera de eso el único deporte al que apenas comenzaba a tomarle gusto era el basket ball ya que en mi colonia apenas comenzaban a practicarlo, pero en sí no era muy asiduo al deporte, mi complexión era delgada así que ya se imaginarán lo fácil que resultaba hacerme perder el balance con solo un empujón, mis verdaderos pasatiempos y aspiraciones eran más sedentarios, leer, ver películas, ver televisión, dibujar, lo videojuegos, cosas así, pero a pesar de que me distraía con eso nunca perdí mi objetivo de superarme y sobresalir de entre los demás, después de todo creo que todo hombre que se aprecie como tal tiene esa imperiosa necesidad de sobresalir y ser reconocido por todos, y por muy serio y tímido que fuera yo creo que en el fondo quería aceptación, y la única forma que tenía era pulir un talento y lograr algo increíble con esa mente tan imaginativa que tanto me ha caracterizado, simplemente era así, y en el intervalo de la secundaria y las vacaciones algo pareció cambiar en mi, por primera vez vislumbre una nueva oportunidad de vivir de nuevo aunque si alguien me hubiese dicho en aquél tiempo “prepárate para lo que viene” seguramente no lo hubiera echo y nada habría cambiado.

Había llegado al Cetis con otra actitud en mente, un deseo de hacer lo que no pude hacer en la secundaria, la oportunidad se me había presentado y la tomaría, sería un borrón y cuenta nueva, no la desaprovecharía, esta vez tendría muchos amigos y tal vez algo más, pues el recuerdo del día de la clausura de mi secundaria me persiguió como un fantasma hasta mis primeros días en la nueva escuela; nadie me aplaudió cuando subí al podio para recibir mis papeles de graduación, ni siquiera mi prima Geovine que también había terminado sus estudios conmigo en otro salón, fue como si no existieras para aquellos con los que compartiste tanto tiempo, o peor aún, que no les importarás en lo más mínimo; cosa curiosa, tiempo después volví a la secundaria por un asunto con mi hermana y resultó que algunas personas si me conocían y yo ni estaba enterado, pero ese día no me lo pareció, pues mientras que muchos se llevaron ovaciones de parte de todos los grupos, como es bien sabido las mujeres son las que más escándalo provocan y lo hacían por los más populares, a otros por lo menos les aplaudían los de su mismo salón pero no el mío, cabe mencionar que en lo que fue de los tres años que cursé de secundaria especialmente en los dos primeros tuve poco contacto con el sexo opuesto, en parte debido a mi timidez y en gran parte a que mi grupo estaba constituido en un cien por ciento de hombres, (Ahora que lo pienso esto es un grave fallo en el sistema formativo de esa escuela) mismos que no se solidarizaron para aplaudir a pesar de que había escuchado algunos comentarios tratando de animar a los compañeros a hacerlo, pero pues mi salón era el mas desunido, alborotador, asqueroso y el más desinteresado de toda mi generación, ni los grillos hicieron ruido cuando subí al podio, definitivamente no deseaba volver a experimentar esa humillante situación de nuevo, claro que no fue tan terrible como para marcarme de un modo negativo, todo lo contrario me alentaron a superar esa non grata experiencia y decirme que esta vez iba a ser diferente. Así que me propuse conocer a mucha gente aún cuando no tuviera idea de cómo lograrlo, en realidad no era tan tímido como parecía, si me lo proponía podía hablar y expresar mis ideas sin problemas, solo necesitaba algo de tiempo para hacerlo, definitivamente no deseaba caer en el mismo error de nuevo, de vivir esa denigrante experiencia de pensar que en algunos años sería de ese grupo de personas que nadie recordaría me causaba frustración pues yo quería que la gente supiera que Yo Existo, no es extraño que un joven tuviese esta necesidad de reconocimiento después de todo hay algo en nuestra genética que nos impulsa a ello, unos tienen hijos y otros crean cosas, el fin es que mientras haya quien nos recuerde nunca dejaremos de existir y para ello sabía que era indispensable hacer amigos y ¿Porque no? También conseguir una novia, ahora veo que no estaba tan equivocado pues me dirigía en buena dirección, en cuánto al estudio, eso lo vería sobre la marcha.

Estando frente al plantel no recuerdo haberme sentido nervioso, yo ni siquiera sentí nervios cuando fui por mi propia cuenta a revisar las listas de los que habían sido aceptados y casualmente vi mi nombre en el turno y la especialidad que había querido, no hubo celebración en mi fuero interno, creo que mi madre fue la más nerviosa al respecto pues decía que no conocía a nadie en esa escuela que me pudiera ayudar en dado caso de que mi nombre no hubiera aparecido en las listas, así es, nadie a quien regalarle tamales o pescado fresco a cambio de favores como se acostumbraba en mi familia, ahora que lo pienso esa pudo haber sido la razón de que ella no me quisiera acompañar a ver las listas, tal vez se quiso ahorrar el mal rato y mi humillación pública al no poder contener su descontento, yo no recuerdo haber sentido alivio alguno como el que supongo mi madre sintió cuando llegue a casa y le dije someramente que sí me habían aceptado, siempre he sido así, hay muchas cosas que me dan igual, pero tampoco tenía el síndrome cualquier adolescente desentendido de la vida, yo soy más selectivo a la hora de priorizar las cosas que considero realmente importantes, por lo que ese primer día estaba más bien desconcertado acerca de lo que sería mi nueva escuela, la incertidumbre se apoderó de mí mientras mi cuerpo se desplazó hacia dentro, mi mente se estaba preguntando en que momento podría acostumbrarme a un lugar tan grande, 'tal vez nunca', pensé; me sentía vulnerable en un lugar así, simplemente me encontraba sólo con mi alma pues ninguno de mis ex compañeros o alguno de los pocos amigos que había echo en secundaria se había inscrito ahí ¿Había algo más triste? Pero sin conocidos que supieran mi pasado tendría la ventaja de presentarme de la manera que quisiera que percibieran de mi persona, no como el chico del horrendo abusivo grupo “E” pero eso era lo de menos, no me importaba estar solo, ya estaba acostumbrado, a alguien le oí decir: "Nací solo y solo me iré" así lo pensaba.

Ahora pienso en ¿Que hubiera pasado sí mi nombre no hubieses aparecido en esa lista? Estaba consciente de que de ahora en adelante mi vida no sería la misma, pero no sabia en realidad cuán distinta habría sido no no haber entrado en esa escuela.

Y heme allí en mi nueva realidad; en un salón extraño, con gente extraña y sin nada que hacer mas que esperar a que al maestro que nos impartiría los cursos de inducción al que estábamos obligados a asistir por algunas semanas, después de eso cada quien se cambiaría al salón que se les había asignado al inscribirse, cuando me senté no tardó mucho tiempo en darme la impresión de que todos ya se habían adaptado al ambiente y yo era la excepción pues de lo que no me di cuenta fue que ya había vuelto a mi antigua rutina de dibujar garabatos para evadir el mundo a mí alrededor, no era una buena forma de comenzar con mi nueva vida, pero al menos me mantenía ocupado, más no distraído pues mientras lo hacía no podía evitar escuchar las conversaciones de mis compañeros cerca de mí, a pesar de que todos hablaban al mismo tiempo en una rara mezcla de sonidos indescifrables, algunas palabras se distinguían junto con las voces de sus emisores, de vez en cuando volteaba a verlos para distinguir sus rostros y así asociar las voces con ellos, fue así que los empecé a conocer, viéndolos desde mi anonimato, pero nadie me veía a mí, sé que no era importante, pero me sabía ignorado, como que no existía para ellos, también estaba acostumbrado a eso y no me molestaba. Cuando la maestra llegó todos callaron, era una señora de piel morena y pelo chino, parecía amable pese a la enfermedad que se le nota en la piel, tenía manchas rosas que le extendían por el cuerpo, no sé el nombre pero sé que se debe a la perdida de pigmentos en la piel; ella comenzó la clase de cursos de introducción primero presentándose al igual que le pidió a la clase que hiciera lo mismo, la ceremonia siguió sin problemas y yo aún seguía serio y callado como realmente suelo ser, al menos todos habían notado mi presencia después de presentarme ante la clase y señalando con la mano en qué dirección vivo, como lo había pedido la maestra, no todo estaba mal al menos algunas personas me habían hablado, comenzamos a contestar la guía que nos dio la maestra en cuyo interior había un cuestionario con respecto a los libros y su importancia, y entre las preguntas hubo una que más recuerdo, y decía: ¿Crees que los libros te ayuden a hace amigos? Y yo, o por lo menos la persona que solía ser contesté una gran mentira que creía verdad en ese momento: “No, porque no me explico como un libro me ayude a hacer amigos, no creo que alguien se me acerque por tener o leer uno” aún no puedo creer que haya escrito y pensado eso.

Regresé a casa sin demora y mi día transcurrió como cualquiera, al día siguiente vemos temas nuevos y profundizamos más en la guía que nos dio el día anterior la maestra, contestamos las preguntas y resolvemos problemas tema por tema, en eso la maestra se retiró del salón por algún asunto, dejándonos un problema que yo terminé y fue cuando la rutina de dibujar en clase se hizo presente de nuevo, pero en ese momento no tenía idea de que dibujar, solo comienzo a dibujar mi nombre en la portada de mi guía, mientras todos hablan aprovechando la ausencia de la maestra.
En retrospectiva de lo que llevo escrito hasta ahora me sorprende lo vivido de mis recuerdos de esa época, si bien no recuerdo todo al 100 por ciento solo conservo algunos sucesos dispersos, una sucesión de anécdotas que iré plasmando si me es posible, como por ejemplo recuerdo que en una ocasión se presentó un psicólogo ante nosotros, su intención fue darnos un discurso de motivación del cual poco recuerdo mas que la mención de que nos sentáramos en una piedra picuda. Todos nos reímos, supongo que la idea era darnos a entender que no nos dejáramos ser presas de la flojera y la desidia. Sentarse en una piedra picuda era alentarnos a pararnos cuando tuviésemos ganas de descansar, créanme tenía más sentido como él lo dijo.

Nuestros nombres

En menos de lo que me di cuenta el curso transcurrió y yo lo sobreviví, tal vez no de la mejor manera pero por lo menos estaba vivo, no recuerdo cuantos días fueron, solo recuerdo que al principio del curso nos habían aplicado un examen diagnostico para saber en qué nivel de conocimientos estábamos, y al terminar el curso nos volvieron a aplicar el mismo examen sin ningún cambio, era para ver cuánto habíamos mejorado en el transcurso del curso, lamentablemente para mí mala suerte ese día me enfermé del estomago y tuve que terminar la mitad del examen a toda prisa contestando al azar para que así me permitieran salir al baño, obviamente me imaginé que en la comparación del los exámenes saldría que sabía menos que al entrar, mi preocupación fue porque no fuera afectarme académicamente. Al día siguiente me encontraba recargado junto al pilar de la puerta del salón que me había tocado, el papel en la puerta decía 1F, y justo del otro lado del pilar junto a mí estaba la única chica que había conocido en el salón de los cursos, ella se había sentado justo detrás de mi y supe de su existencia por las triviales conversaciones que sostenía con sus amigas, recuerdo que hablaba acerca de novios e ir al cine con ellos, exclamaba cursilerías como "Ojalá alguien me regalara una rosa cada día" en sí cosas que me daban la impresión de que se trataba de una persona algo superficial, chocante y que solo pensaba en tener novio, algo a lo que yo tenía predisposición a aborrecer, no soporto a las personas que se dan sus aires de grandeza, recuerdo a esta niña Eva de la secundaria, nunca crucé palabra con ella pero vaya como odiaba escucharla cada que pasaba con sus amigas, usaba un tonito con el que se dio a conocer en la secundaria como la niña fresa del grupo F, la verdad ahora reconozco mi falta al haber sido tan prejuicioso, incluso creo que aún lo sigo siendo, pero no me culpo, todos dicen que la primera impresión jamás se olvida, lo que no dicen es que no hay dejarse llevar por esa primera impresión pues uno nunca deja de conocer a las personas y estas están llenas de sorpresas tanto buenas como malas, creo que es parte de socializar con otros, a mí me ha pasado muchas veces; al principio no hago conexión fácilmente con las personas y años después de haberlos tratado veo como se consolidan como parte importante de mi vida.

Ella es una de ellas. Desde donde me sentaba no podía verla, su voz era lo único que podía escuchar entre el bullicio del salón, supe como era su apariencia al verla caminar a mi lado izquierdo cuando se dirigía al pizarrón, solo la vi de espaldas cuando pasó al frente, llevaba un falda escocesa que también había llamado la atención de un compañero que había ido conmigo en la secundaria y que no era sino hasta ahora que tenía la oportunidad de conocerlo y que platicáramos, él hizo un ademan con sus manos como si sostuviera algo, indicando que le parecía que tenía una cintura muy estrecha, y tenía razón, ella era delgada, de piel blanca, su pelo castaño largo y de ojos grandes cafés claros, recuerdo que antes de verla pasar yo estaba pensando en que tal vez en ese salón podría encontrarse una futura novia para mí, no era que estuviera buscándola pero estaba abierto a la posibilidad, después de todo ya estaba en la edad, entonces la vi y me pegunté si tal vez podría ser ella, pero luego una dosis de cordura me hizo desechar la idea con un no definitivo y cambiar mis pensamientos a algo más prioritario como el hacer amigos, una novia quedaría como una consecuencia.

No era extraño que yo fuera la única persona con la boca cerrada, siempre había sido así, ¿Antisocial? No, solo era extremadamente tímido, pero no al grado de privarme de buscar la oportunidad de olvidarme de mi timidez de vez en cuando, así pasó "en una de esas" mientras ella hablaba con sus amigas escuché su nombre y el de su amiga Isabel con la que platicaba, me tomó un solo segundo concretar la idea de hablarle, no recuerdo haber estado nervioso, simplemente tuve el impulso de voltear, mirarla y decirle – ¿Te llamas Yessica verdad? – Ella abrió los ojos como platos mientras su cabeza asintió y dio una respuesta afirmativa, sus dos amigas se callaron por un momento, ni supe que cara pusieron pues yo solo la miré a ella y le dije: - ¿Con dos “s”? – Nuevamente me contestó que sí, entonces le pregunte si le podía hacer un dibujo, ella parecía extrañada de mi actitud y con justa razón, sin darle muchas opciones sólo optó por decirme que sí a todo hasta que me volteé de nuevo para empezar con el dibujo de su nombre, mientras que ella reanudó su plática con sus amigas como sí nada hubiera pasado, Yessica era un nombre bastante común la hermana de mi vecino Alfredo con el que jugaba de niño se llama igual así que sabía como se escribía o al menos creía saberlo. En fin me dediqué a trazar una “Y” muy estilizada junto con las demás letras, entonces mientras ella seguía platicando con sus amigas, me voltee de nuevo y le pregunté si le podía poner un corazón y me contestó de la misma forma que en las veces anteriores, así ambos reanudamos nuestras actividades, yo encerré la “Y” en un corazón, y otros detalles como cuadros de ajedrez realice los últimos retoques y después de que terminé el dibujo lo arranqué de la hoja y lo recorté, era un dibujo muy pequeño pero me había gustado, me voltee otra vez más y se lo entregue esperando que a ella también le gustara, le dije que podía ponerlo en su libreta a modo de decoración, ella lo tomó, me lo agradeció y yo me voltee sin ningún cargo de conciencia, tan solo había sido un gesto amable y una razón para hacer contacto, volví a mi mundo hermético en un santiamén, y me olvide del asunto mientras ella continuó platicando hasta que la maestra llegó, por supuesto eso es una mentira, puesto que lo recuerdo perfectamente, fue entonces que cobré un cierto interés en ella pues no podía evitar escucharla supe entre platica y platica que le había tocado el mismo salón que a mí, aunque por supuesto tenía mis dudas no fue sino hasta ese día que lo comprobé; fuimos los primeros en llegar al nuevo salón platicamos sobre el nuevo salón de una forma desganada, a ambos nos pareció que el salón que nos había tocado era peor que el que teníamos antes, las butacas eran un asco solo había unos cuantos ventiladores de techo en vez del aire acondicionado que teníamos en el otro salón, al poco rato llegó una chica que parecía ser amiga suya, entonces me la presentó como Nidia, Nidia era muy linda, de baja estatura y su principal característica que se notaba enseguida era su alegría que se asemejaba a la de una niña, algo que noté era que llevaba puesto un dije con la forma de la mitad de un corazón con la leyenda “Friends forever” que pendía de su cuello, “tal vez fue un regalo de graduación de parte de una compañera de la secundaria, nunca me atreví a preguntarle, platicamos por un rato mientras que la gente comenzaba a llegar, entonces recibimos un aviso en que nos decían que ese salón no era el que nos correspondía así que tuvimos que dirigirnos a otro que estaba del lado opuesto del mismo edificio, el cual resultó ser el peor de los peores salones pues ni siquiera ventiladores tenía, resignados tomamos asientos, yo en la segunda butaca de la segunda fila a mi izquierda junto a la ventana y ella atrás de mí, en eso vi llegar a una amiga que solía ir con migo en primaria, Diana se sentó al lado de mi, y se sorprendió al igual que yo de encontrarnos allí, -¿Te vas a quedar en este salón? – me preguntó y le contesto que así es, yo también le hago la misma pregunta, y me asegura lo mismo, recuerdo que la última vez que platicamos fue en los quince años de mi prima Geovine en la que me tocó ser su chambelán hablamos hasta que la voz se me acabó tal vez por la falta de costumbre pensé, esta vez platicamos un poco menos yo le pregunté por Nallely otra amiga iba con nosotros en la primaria ahora que lo pienso creo que Nallely fue la primer niña que me gustó, a ella la recuerdo porque guardo un bello recuerdo de cuando un día en que nos tocó pintar terminamos peleándonos a pincelazos con pintura, todos nuestros uniformes habían quedado absolutamente manchados, como tenía deseos de volverla a ver, tenía la esperanza de que me dijera que se había inscrito en esa escuela pero Diana me dijo que se inscribió en la escuela de al lado lo que me pareció una lástima, pero al menos era agradable tener a alguien conocido en el salón, aunque sería extraño tenerla de nuevo como compañera después de pasar la secundaria en escuelas diferentes, me pareció una gran casualidad que la fuera a encontrar en el mismo salón que el mío, seguimos platicando sobre a quienes habíamos visto hasta que el timbre sonó sin imaginar que las conversaciones que sostuviéramos cada vez serían menos frecuentes pues a pesar de seguir en el mismo grupo el tipo de amistades que frecuentábamos era muy distinto. Estuve un rato contemplando a mis nuevos compañeros recuerdo que en la entrada había uno que me llamo la atención, era alto delgado y tenía una mirada como sí estuviese perdido, su apariencia era muy achilangada se le notaba a leguas y en su mano traía una libreta con unos dibujos burdos en la pasta, algo que parecía la caricatura de un marciano, sinceramente me causó risa su intento de dibujo, que engreído era siendo que hace mucho que dejé de dibujar y siento que ya cualquiera dibuja mejor que yo. De pronto el timbre sonó y todos de levantaron al escuchar que había que hacer honores a la bandera, aquello se volvió un caos social, no tenía idea de donde me tocaba formarme, ni sabía dónde estaba mi salón, solo podía saber en qué lado debería estar, miré que un maestro inútilmente intentaba organizar aquella masa sin orden diciendo a través del micrófono que los de nuevo ingreso debían colocarse al frente, luego se arrepintió y nos pidió que nos colocáramos a su lado derecho, pero aún así estaba perdido por lo que opté por colocarme en cualquier lugar y escuchar como nos daban la bienvenida deseando que le pusiéramos todo el empeño en estos años que vendrían, no sería fácil, pero no imposible dijo el director y prosiguió presentando a todo el personal docente de la institución, director, subdirector, maestros, cada vez que pasaba un maestro este era aplaudido dependiendo de su popularidad con los alumnos, todos querían verlos parecía importante reconocer a quienes les aplaudían más fuerte y a quienes los llegaban a abuchear incluso. Después de la ceremonia volvimos al salón, y los maestros también, comenzando la rutina de presentarse como siempre, y nos pedían que nos presentáramos una y otra vez, a otros se les concurría que para mañana lleváramos puesto un gafete con nuestros nombres para sí decirnos por nuestros nombre y no recurrir a apodos, explicaban aspectos de su clase en qué consistiría y decían que útiles íbamos a necesitar como el maestro de actividades cocurriculares (educación física) que era como quería que dijeran a su materia, explicaba que normalmente no daba clases en los salones, pero por ser el primer día haría una excepción, él nos explicó que su materia sería fácil lo único que debíamos hacer era asistir y llevar el uniforme y además dos telas con nuestros números de lista pegadas al uniforme con alfileres, también nos habló de la novatada y que como cada año se recibía a todo el nuevo alumnado conmemorando una carrera por todo el centro partiendo del centro de convenciones hasta una playa que estaba cruzando el "Parque Papagayo" la playa "Tamarindos" esa en sí era la novatada y teníamos unos cuantos días para prepararnos físicamente. La mayoría de los maestros eran diferentes, el de matemáticas parecía un patán cosa que fui a corroborar más adelante, otro prácticamente llegó haciendo una rutina digna de un show de comedia, era el profesor de biología, Mariano que sin duda era algo gracioso y hacia sus clases amenas salpicándolas con algo de humor. Por lo general solo entraban, se presentaban, daban un resumen de su clase, que materiales ocuparíamos y salían sin dejar tareas, benditos sean, en el intervalo de maestros yo continuaba con mi arte indefinido, entonces una chica que estaba a mi lado izquierdo comienza a hablarme y yo detengo mi trabajo, me pide que se lo enseñe y yo sin ningún reparo se lo muestro, de pronto comienza a hablar, me pregunta mi nombre y me da el suyo: Juana Iris y el de sus amigas que están atrás de ella una Se llama Sara y la otra más morena no recuerdo su nombre ya que dejo la escuela muy pronto como para grabarme su nombre, entonces me piden que les haga un dibujo de su nombre con una actitud interesada que me sorprende, yo simplemente accedo y me repiten sus nombres entonces siguen preguntando cosas y yo respondiendo pero después el interés se va y comienzan a platican entre ellas, termino el dibujo del nombre Juana Iris mientras a mi derecha está una chica platicando con otra, su piel entre amarilla y blanca era lo que se distinguía de esa persona aunque en aquel momento no le puse atención más que al carácter con que se desenvolvía, de pronto se voltea y me pregunta: -¿Qué haces?- Le muestro el dibujo y le explico para quien lo hacía, también ve el dibujo de mi nombre y entonces iniciamos una conversación, me presenta a su amiga que se sienta atrás de ella, la misma que acaba de conocer, - ¿Cómo dice? ¿Yosías? ¿Así te llamas? - Me dice mirando el dibujo que había hecho con mi nombre, yo le corrijo que no se dice Yosías sino Josías, siempre era lo mismo con mi nombre, toda mi vida la gente se ha confundido con mi nombre creyendo que la letra "J" se pronuncia como "Y" ¿Acaso no estamos en México? Si estuviéramos en Estados Unidos lo entendería después de todo allá nombres como Josh, John, frecuentemente se pronuncian Yosh, Yohn, digo aquí México se pronuncia Méjico y Xochitl se pronuncia Zochitl pero ese es otro asunto, como sea ya me salí del tema, Rosario que era la que estaba atrás me pidió que le hiciera un dibujo como el mío pero como la otra chica estaba más cerca de mí se adelantó y me puso su libreta en mi escritorio para que le hiciera un dibujo de su nombre.
-¿Cómo te llamas? - le pregunté y entonces me lo dice:
- “Illydira”
- ¿Cómo? - Le pregunto totalmente extrañado, ahora si comprendiendo a aquellos a los que mi nombre no les resultaba familiar y aún siguen llamándome Yosias. Entonces me lo repitió hasta que le pido que mejor me lo deletree. Cuando terminé el dibujo se lo entregué mientras que Chayo ya se había olvidado de que le hiciera un dibujo a ella también o tal vez fingió no acordarse para ocultar su indignación ante el gesto aventajado de Illydira. Después de eso noté que todos empezaban a levantarse, era hora de ir a la clase de dibujo, en un aula donde nos esperaba el maestro de ese taller, el maestro más gordo de toda la escuela, cosa curiosa, cuando supe que el plan de estudios incluía clases de dibujo me pareció genial y prometedor, pues no había nada que me interesara más, no sabía que esa sería una de las peores decepciones de mi vida académica solo superada por la clase de educación motivacional que tendríamos años dos años después, esa clase era aburrida a morir y para lo único que nos motivaba era a darnos un tiro en la cabeza mientras escuchábamos al anciano maestro leer el libro de una forma tan sosa y aburrida con su voz que resultaba sedante, cuando el maestro empezó a hablar diciéndonos el tipo de material que íbamos a ocupar, como los cuadernos, especiales, la escuadras sin numerar y los lápices de varios tipos junto con el cúter que necesitaríamos y todo lo demás que anoté para después decirle a mi madre que me los consiguiera, y por ultimo para terminar nos pidió que hiciéramos un dibujo, entonces hice mi dibujo, echo de formas simétricas unidas como si se tratase de un rompecabezas, lo entregué como si fuese a denotar mis habilidades como dibujante pero no fue así, en verdad estaba ilusionado con esa clase que pensé sería de mis favoritas. De regreso en el aula solo me quedó esperar con impaciencia a que las clases terminaran. Salí de la escuela lo más rápido que pude, no era porque que no me hubiera gustado la escuela pero sentía que mi labor ya estaba hecha por hoy y lo que seguía era ir a casa, así que sin más preámbulos me dirigí a tomar el microbús justo donde siempre lo había tomado desde que iba en secundaria ya que esta no quedaba muy lejos de mi nueva institución el medio para volver sería el mismo de aquellos días, a diferencia de mi hermana Silvana que la traerían en auto desde el primer día de secundaria a mí siempre me tocaba regresarme por cuenta propia, lo cual no me importaba ya estaba acostumbrado y prefería usar el transporte público, aunque en honor a la verdad este daba mucho que desear. Coloso o aeropuerto, cualquier ruta me daba igual, por algo vivo en un lugar llamado el crucero porque por ahí pasan todos los que van a cualquier lado, cruce el puente que hace apenas como un año habían construido cerca del Cetis lo cual me pareció muy ventajoso y conveniente para no tener que cruzar el peligroso bulevar como lo hacía en la secundaria, aún recuerdo la energía juvenil con la que subía los escalones de dos en dos, ahora es otra cosa, pero bueno cuando estaba arriba tuve tiempo de ver todo el paisaje que me ofrecía la ciudad, del otro lado de la escuela estaba la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y las villas donde los trabajadores residían convenientemente y uno de mis mejores amigos del Cetis vivía, Iván Garavito el chico del dibujo del extraterrestre del que les hablé, seguido del centro comercial que tantas veces frecuentaba y seguirá frecuentando con otros de mis mejores amigos como Eder David quien vive justo en una villas que se encuentran detrás de este, después de haber cruzado al otro lado tomé como ya lo había dicho un microbús que iba al Coloso lo recuerdo bien por algo que contaré a continuación.
Cuando abordé el vehículo no me senté, no deseaba hacerlo ya que como todo adolescente no sufría de esa fatiga crónica que alguien de mi edad ahora le hace preferir no desperdiciar un buen asiento si este está disponible, solo me sostuve de la barra mientras el microbús dio la vuelta a la esquina pasando la escuela hasta llegar a las cruces, donde hizo una parada para recoger a unos cuantos pasajeros que reconocí al instante, eran Isabel, Nidia y Yessica a las que vi por la ventana, se subieron y pasaron atrás de la unidad donde justamente me encontraba, pero por alguna razón no me vieron solo se sentaron en los asientos de atrás que estaban disponibles mientras que Yessica se sentó en otro asiento delante de ellas y fijó su mirada en un punto perdido, yo la miré con la esperanza de que volteara y me saludara con una sonrisa, pero no fue así, y por primera vez en toda mi estadía en la nueva escuela me sentí realmente ignorado, no entendía porque no me había visto, ni siquiera volteaba la mirada, tan solo miraba fijamente el cristal como si hubiera perdido esa chispa de vida que recién había descubierto en ella, estaba seria, meditabunda como ausente, me daba la impresión que la persona que había conocido en la mañana se hubiera quedado allá donde nos conocimos más, tal como ahora me parece que la Yessica que después conocí y la que ahora conozco fuesen dos personas distintas, no sé explicarlo bien es un misterio de tantos que ella tiene y que creo toda mujer guarda, se que sigue siendo la misma persona es solo que las circunstancias cambian y ellas cambian de acuerdo a esas circunstancias, si bien ya no somos adolescentes y ya mucho tiempo ha pasado desde entonces, hoy por hoy puedo decir que ya he superado lo que alguna vez sentí por ella, sigo queriéndola pues significa alguien muy importante en mi vida, pero si algo puedo decir al respecto es que el amor como la materia no se crea ni se destruye sólo se transforma por eso es que ya no siento lo mismo que sentí, con el tiempo he aprendido a separar esos sentimientos y transformarlos en un sentimiento de más filial y menos desbordado, lleno de admiración y respeto hacia lo que es ahora, dicho sentir dista mucho de compararse con aquella obsesión que yo juraba era amor puro, verdadero y único que me hacía volcarme en un millón de locas ideas románticas, muchas de las cuales llegué a concretar en infinidad de ocasiones que espero y la vida me permita plasmar alguna vez solo para no perder esa parte insana de mí de la que estoy muy orgulloso y quisiera presumir sólo para alimentar mi ego. Verla ahora ya no se asemeja a aquel momento en que la vi en el transporte urbano, ha pasado mucha agua bajo el puente, ahora ya no es incómodo, ni me siento ignorado, ni deja esa sensación de desasosiego, ni me quiebro la cabeza tratando de penetrar en su mente y entender ¿Porque no podía asegurarme de un lugar en su corazón? O al menos en sus pensamientos de vez en cuando, ahora que había desechado esa imagen llena de prejuicios con la que erróneamente la había asociado el primer día que la conocí, ahora me acompañaba del recuerdo de la plática que habíamos sostenido en la escuela en donde se dejó ver su sencillez, conforme la veía me resultaba más incomprensible, me dolía que me ignorara, pero ahora solo entiendo que las mujeres suelen ser un misterio andando y eso era lo único comprensible, o tal vez había sido un largo día para todos, yo mismo deseaba llegar a casa incluso desde antes de que terminarán las clases, lamentablemente el salir temprano como sucedía en secundaria cuando entrábamos después de vacaciones, no era una posibilidad que el Cetis contemplara, salimos exactamente a las dos de la tarde lo cual me hizo sentir frustración, fue mi primer señal de que no sería lo mismo que en la secundaria; ironías de la vida yo había salido odiando la secundaria, pero como me encontraba ahora estaba deseando volver a ella. Justo a una cuadra antes de llegar a mi parada avancé al frente de la unidad ya que la experiencia me había enseñado que nunca debería bajarme por la puerta de atrás ya que los conductores tienden a acelerar antes de darte tiempo de que puedas bajar propiamente. Y ¿Porque una cuadra antes? Sólo quería caminar y pensar, tenía muchas cosas en la mente, cosas que ocupaban la mayoría de mis pensamientos creo que diferencia de las personas que solo pensaban en sus problemas yo usaba mi mente en cuestiones más filosóficas y trascendentales o en lo que normalmente se conoce como estar pensando en la mortalidad del cangrejo o soñar despierto, fue un alivio llegar a mi casa y aunque nadie me preguntó cómo me había ido en mi primer día no me importó, lo que importaba era que estaba en casa, mi hogar mi refugio, estaba cansado pero no dormí sino hasta la noche, nunca fui de esos que dormían por las tardes pues ello significaba no dormir en toda la noche. Mañana sería otro día y tenía poco tiempo para prepararme para la novatada. De casualidad que por mi casa había empezado el hábito de jugar Basket ball todas las tardes nos juntábamos en la colonia y competíamos. De tal manera que solo tenía que hacer más calentamientos antes del que el domingo llegara.

La Novatada

La buena comunicación era algo que se dio desde un principio entre nosotros, después de todo esto es importante en cualquier relación, ella sacaba lo mejor de mí, al conversador que tan pocas veces surgía, no había mujer más feliz y no había hombre más encantado que yo de conocerla, tengo muy presentes en la memoria muchas de esas conversaciones que tuvimos pero la más memorable ocurrió el día de la novatada cuando tuve la oportunidad de caminar junto a ella platicando y así pude conocerla más.

Cuando el día de la novatada llegó, recuerdo que fue un domingo porque al otro día hubo homenaje, todos fuimos citados en el centro de convenciones con nuestro uniforme de educación física y portando la tela con nuestro número de lista pintado y fijado con alfileres, cabe mencionar que mi apariencia no era muy atlética, ni nunca lo ha sido, si pudiera describirme con una palabra esta sería "enclenque" y así me lo hizo saber el maestro de matemáticas cuando me acerqué al profesor de actividades cocurriculares con la intensión de pedirle indicaciones de como se realizaría la carrera y este se encontraba platicando amenamente con él - "No cabe duda que hay algunas camisas que en lugar de brazos les cuelgan hilos" - dijo y ambos rieron socarronamente como si no les importara que estuviese ahí presente, ante esto mejor los ignoré y me preparé para la carrera. Luego del pase de lista las indicaciones fueron simples nos darían un listón el cual llevaríamos por toda la avenida hasta la playa en donde los maestros nos esperarían, los primeros en llegar recibirían un reconocimiento, así que sin más ni más empezamos a correr en una vorágine estudiantil que resultaba bastante espectacular, solo imaginen a un gran número de chicos corriendo despavoridos por toda la banqueta de la costera como migración de lemmings que iban despertando interés y preocupación entre los transeúntes, a nuestro estrepitoso paso se escuchaban exclamaciones como: "¿Que pasa?" meseros de los restaurantes y locatarios salían a la calle a ver que sucedía mientras preguntaban ¿A quien persiguen? No pude evitar reírme de esto y continué corriendo sin importarme nada más, más pasado un tiempo mi condición empezó a mermar y ya casi para el final tenía que descansar y caminar de vez en cuando mientras muchos me seguían pasando sin duda alguna ahí fue cuando lamenté no haber entrenado más. Me costó sudor, jadeos y pena pero llegué al fin a la meta donde una centena de gente ya se encontraba presenté aunque supe después que muchos a mitad de la carrera optaron por subirse a un camión y llegar antes no los culpo a mi simplemente no se me ocurrió. Sólo me moví entre la gente sin importarme en saber quien había ganado la carrera o en que lugar había quedado, a partir de ahí éramos libres de hacer lo que quisiéramos, sea bañarnos en la playa, jugar fútbol en la arena o retirarnos, yo solo quería descansar un poco y volver a mi casa así que me tome mi tiempo y deambule por ahí pues no tenía con quien pasar el tiempo, fue cuando las vi, Yessica y a Nidia estaban cerca de la acera parecían listas para irse entonces vi mi boleto de ida en ellas, me acerqué casualmente más no recuerdo que les dije, no se sí fui yo quien lo propuse o fue una de ellas como tampoco recuerdo bien al tercer acompañante que iba con ellas, aunque tengo la sospecha de que se trataba de Juan Osorio un pretendiente de Nidia que después se volvió su novio, curiosamente después de muchos años lo volví a encontrar trabajando en mi estación de radio favorita, tal vez la próxima vez que lo vea le pregunto para asegurarme. Pues cuando me di cuenta ya estaba caminando de regreso por donde habíamos llegado, yo iba junto a Yessica y ella iba junto al mar, fue cuando el mundo a mi alrededor desapreció mientras platicando amenamente atravesamos el mercado de artesanías que estaba justo arriba del paso a desnivel que antes estaba junto al parque papagayo, el mismo que poco tiempo después quedaría inundado por el huracán Paulina dejando a muchos desafortunados automovilistas sepultados en tumbas de cuatro llantas. Sin duda un acontecimiento que sacudió mis tan agradables recuerdos de ese día cuando platiqué largo y tendido con ella mientras Nidia y su amigo se nos adelantaban en la caminata; esa fue una de las conversaciones más significativas que sostuve con ella, una de tantas la cual sirvió para conocernos y estrechar más nuestra nueva amistad, creo que esa conversación marcó el inicio de mi adicción a sus charlas, las disfrutaba mucho tal vez demasiado como para recorrer un largo tramo de mi casa hasta la suya solo para platicar con ella una vez más. Una vez que salimos del mercadito llegamos a la primera entrada del parque donde Nidia y su acompañante nos aguardaban, seguimos caminando un trecho más hasta el restaurante de pollo frito muy conocido donde su amigo las había invitado a comer obviamente yo no estaba incluido en esa invitación así que fue el momento de despedirnos. Me fui a casa con el estómago vacío pero con una sensación agradable en el pecho y sabiendo que mañana nos veríamos de nuevo, pero yo no pensaba en el mañana, si no en lo que acababa de vivir hace solo un momento, años después aún lo hago como aquí podrán atestiguar.

Memoria selectiva

A la mañana siguiente el foco se encendió y la habitación se llenó de luz, eran 5 minutos para las seis y mi madre me pedía que me levantara. Obligué a mis doloridas piernas a pisar el suelo y levantarme para arreglarme e ir a la escuela, como ya lo había mencionado tocaba homenaje a la bandera, ahora si podía identificar mi grupo por mis compañeros, así que no me tomó mucho tiempo formarme en el lugar que me correspondía, entonces la vi formada justo frente a mi, y para mi regocijo esta vez ella también me vio y sonrió, le hice una pregunta obvia como '¿Siempre sí comieron ahí?' Ella asintió sonriente e intercambiamos unas cuantas palabras más ante la mirada picara de una compañera que después conocería como Sandra Felipa quien con su risita de complicidad no correspondida por mí parecía sugerir que algo estaba ocurriendo entre Yessica y yo y ella parecía haberlo captado justo en ese instante. Sí, efectivamente algo estaba pasando y ese algo era que nos estábamos haciendo amigos nada más, así que deja de imaginarte cosas y presta atención al homenaje Felipa.
Una semana después Eder David ya se había cambiado del turno de la tarde a nuestro grupo, él se volvió mi mejor amigos desde entonces, a él también le gustaba dibujar, el basquetbol, la misma música, escuchábamos la misma estación de radio 97.7 FM y compartíamos el mismo gusto por el número 7, sabiendo esto cualquiera pensaría que nos hicimos amigos de inmediato, pero yo no lo conocí sino hasta después gracias a Illydira que se sentaba conmigo en clase de dibujo, recuerdo que Illydira que era muy parlanchina (de echo aún lo es) se dirigió a Eder que estaba justo frente a nosotros diciéndole: - Ah tu también dibujas, déjame ver tus dibujos, mira él también dibuja muéstrale Josias - Y entonces nos hizo intercambiar libretas, siendo honestos a mi me daba igual que alguien más compartiera el mismo gusto por el dibujo que yo, soy celoso de mi persona y mis talentos, nunca me ha gustado que me comparen con nadie, sea quien sea, digo ¿A quien le gusta que le digan no es único en su tipo? No niego que en ese tiempo me identifiqué con Carlos Cuauhtémoc Sánchez y su historia en La fuerza de Sheccid la cual estaba leyendo por ese entonces, pero si alguien se atreviera a compararme con él honestamente lo tomaría como un insulto, así que cuando vi la libreta de dibujos de Eder y encontré en ella algunos bocetos de personajes que parecían salidos de algún cómic, algunos tenían rostro de gato y cuerpos de humano con músculos remarcados, uno en particular mostraba a uno de estos siendo perseguido por un monstruo en un bosque era una escena que parecía ser chusca, recuerdo que sólo le supe decir: - "Bueno tu tienes tu estilo y yo el mío" - Entonces le devolví la libreta, él asintió, pasándome la mía y hasta ahí llegó el intento de Illydira por hacernos amigos, nuestra amistad sin embargo llego sino hasta tiempo después gracias al Basquetbol ya que durante el receso decidí probar suerte y demostrar lo poco que había practicado en casa como ya había mencionado con anterioridad, así que mientras que a la mayoría del grupo, que digo del país le gusta jugar fútbol, solo un pequeño sector de la escuela prefería la canasta a las porterías, yo era parte de ese selecto grupo que se la vivía en las canchas durante el receso, era un rito diario llegar a las canchas de basquetbol que estaban repletas de estudiantes que jugaban tanto fútbol como basquetbol en la misma cancha y gritar: ¡Reta! Entonces jugábamos algunas partidas haciendo equipo con Eder y con Iván con el que ya había entablado cierta amistad ya que al parecer se habían visto en alguna ocasión antes de entrar al mismo grupo; según recuerdo como nos contó Eder que la primera vez que lo vio fue a través de una reja cuando él pasaba casualmente y lo vio ensayando para unos quince años de una vecina de él, cuenta él que lo que más le llamó la atención fue que tenía unas de esas mangas largas y esponjadas por lo que parecían unas flores de colores típicas de los que bailan merengue o rumba, dice que se le hizo muy extraño y gracioso, sobre todo porque Iván era muy alto algo lo cual le ayudaba mucho a la hora de jugar basquetbol a diferencia de Eder que se tenía que valer de su pericia para encestar, sin duda era un par singular, verlos jugar era interesante yo competía para estar a la altura pero nunca tuve el dominio del balón como hubiese querido, sin embargo ponía todo mi empeño durante los encuentros en la cancha que solían ser muy intensos y más de uno lamentaba el sonido de la timbre que anunciaba el fin del receso sobre todo cuando estábamos muy parejos en el marcador, yo en varias ocasiones llegaba tarde al salón colorado por efecto del sol y empapado de sudor, la primera vez que Yessica me vio así abrió los ojos sorprendida y me preguntó: -¿Pero que te pasó? - Yo solo sonreí con un dejo de satisfacción y no respondí porque el maestro acababa de llegar y estaba empezando la clase, llegando la hora de salida Yessica me llamaba para que la acompañara junto con Nidia ya que sin proponérmelo había tomado el lugar de Isabel que había entrado a otro grupo, mientras mis amigos Eder E Iván se iban juntos ya que vivían por los mismos rumbos, cuando yo las acompañaba lo hacía casi en silencio, pues por lo general ellas platicaban mientras yo me dedicaba a leer "La fuerza de Sheccid" que como dije había empezado a leer por ese entonces, recuerdo que a veces interrumpía la conversación de ambas con mis exclamaciones de frustración al ver que el protagonista era rechazado por enésima vez, Echo que a Yessica le llamó la atención sobremanera a tal grado que cuando dejé de llevar el libro porque ya lo había terminado, me preguntó por el y me pidió de favor sí se lo podía prestar, yo le dije que pertenecía a un tío pero que con gusto se lo prestaba y así lo hice al día siguiente ella me dio las gracias sonriente - Te prometo que voy a cuidarlo.

Y así los días siguieron pasando y cada mañana la historia se repetía, el sol aún no se asomaba detrás de las palmas y yo llegaba temprano a la escuela, muy temprano debido a que mi madre me traía en el auto, no tanto por mí, yo bien podía tomar el transporte por mi propia cuenta, ella lo hacia por mi hermana menor que iba a la secundaria a la que yo asistí. Tan pronto como llegaba al salón tenía la idea de salir de éste pues no estaba en mis prioridades esperar sentado a que las clases comenzarán, mi prioridad era esperar su llegada, pero antes había unas tareas de que ocuparme en mi día a día, lo primero que hacía al llegar después de quitarme la mochila era acomodar mi butaca y la de ella, y ya una vez inmersos en la labor acomodaba toda la fila para que nadie le extrañara que solo nuestros asientos estaban alineados conforme a la fila ya que por alguna razón los del turno de la tarde siempre los desacomodaban, sólo entonces podía salir del salón y colocarme recargado al muro junto a la ventana que daba hacia el camino de donde la mayoría de los estudiantes pasaban como seguidos de uno tras otro, luciendo casual me apoyaba tranquilamente y descansaba los brazos en las comisuras de la ventana, mirando a la penumbra, era cuando entonces la divisaba surgiendo de las sombras como un sol discreto que iluminaba mi vista más procuraba no mirar directamente, yo fingía no emocionarme con mi mejor cara de poker mientras ella llegaba tranquilamente y sin mostrar ninguna mueca se metía al salón, dejaba su mochila y salía para decirme buenos días de forma efusiva, Nidia llegaba después y nos acompañaba. Cada día esa rutina se repetía siempre, pero siempre era diferente, un día ella llegó devolviéndome el libro que le presté y exclamando con un "Está buenísimo" a mi pregunta de ¿Que tal le había parecido?, otro día llegaba diciéndome que no había podido dormir y yo le respondía que tenía el mismo padecimiento y vaya que lo tenía, pasaba muchas noches en vela pensando en ella, otro día llegaba diciendo que era tan feliz porque unos chicos guapos le habían hablado y yo en lo profundo sentía un acceso de celos, otro día llegaba diciendo que su uniforme no se había secado bien por haberlo lavado tarde y que había tenido que venir a la escuela la camisa así de húmeda - "Tocala, mira", otro día me enseñaba las uñas pintadas de negro con rotulador de aceite indeleble producto de una travesura de su hermana pequeña Azucena le hizo mientras dormía, otro día llegó custodiada por su mortificada madre diciéndome que la amenazaban por teléfono, en dichas amenazas que fueron varias una chica aseguraba que la aventaría del puente que a diario cruzábamos para ir a casa, recuerdo como su madre nos pidió que no la dejáramos sola ni un instante, pero no hablaré de eso pues no vale la pena darle relevancia a un incidente poco agradable para ella y su familia, lo bueno es que esto no pasó de ser una mala jugada por parte de la novia obsesiva y psicópata de un compañero nuestro con el que ella había estudiado la secundaria, simplemente porque esta tuvo un acceso de celos por ver que ella cruzaba palabras con él en esporádicas ocasiones y como no, si la novia a diario se saltaba clases nada más por irlo a ver a nuestro salón, pues era obvio que presenciando alguna de esas interacciones se hiciera de ideas erróneas, como sea ya me estoy saliendo del tema alegre de estos recuerdos, bueno uno más y ya, otro día llegó diciendo que ya no se llevaba con Nidia por que ella había intentado que se hiciera novia de un chico que a ella no le interesaba y ante la insistencia de esta habían salido tan mal que se habían insultado dando por interrumpida su amistad, al menos por varios años después de ese cisma, echo que yo lamenté profundamente pero ello me concedió el beneficio de pasar más tiempo con Yessica. ¿Pero porque pasaron mucho tiempo distanciadas Yessica y Nidia sí se llevaban tan bien? La respuesta creo que está en el orgullo, no solo de ambas sino de las partes en general, siempre he dicho que para formar un conflicto se necesitan dos partes y muchas grandes amistades terminan por cosas que parecen no tener importancia conforme el tiempo pasa, la brecha crece ante la falta de comunicación, el orgullo se encarga de no dejarnos aceptar que hicimos mal en la relación pero el tiempo mismo se encarga de que lo olvidemos.

Es curiosa la amistad entre las personas y más lo es la amistad entre un hombre y una mujer, yo aún me cuestiono esto: ¿La amistad entre un hombre y una mujer es un mito? Ella en un principio no me gustaba, cuando comencé a hablarle no fue con otra intención de hacer amistad o tal vez solo me engañé a mi mismo al creer eso, tal vez si me gustaba después de todo ella es bonita, pero ¿Realmente fue lo físico lo que me cautivó o fue algo más? ¿Feromonas? Dicen que a esa edad somos como como un caldo de cultivo de hormonas a punto de ebullición, somos víctimas de numerosos cambios hormonales, que nos afectan física y emocionalmente, como el acné por ejemplo como fue en mi caso fue severo ya que mi genética fue poco favorecedora, y ello mermo mi autoestima, después de todo somos humanos reales que sienten inseguridad, que pasan gases discretamente a diferencia del estándar de belleza y romance que la televisión y las películas nos imponen y que raya en lo ridículo; en secundaria leí en uno de esos "chismografos" que solían circular por toda la escuela que la fantasía de una chica era "hacer el amor" con Bon Jovi saltando de un paracaídas, he visto vídeos de gente desnuda saltando en paracaídas y créanme que no hay nada romántico en ello de echo fue hilarante ver como el miembro del paracaidista revoloteaba de forma chistosa por la fuerza del viento. Sin duda las mujeres tienen una idea del romance muy atrofiada por las novelas, así como el maquillaje encubre la realidad de las personas dentro de la caja idiota nosotros encubrimos nuestra nula experiencia con lo que hemos visto en películas y leído, pero hablo como sí realmente creyera lo que digo, como si realmente supiera porqué fui yo el que se enamoró y ella no.

El amor es extraño todos coinciden en lo mismo, crece y crece manteniéndose por fuerza de costumbre sin que nadie lo note hasta que ya es muy tarde hasta que alguien te pregunta: "¿Te gusta ella?" Y tu no sabes que decir más que la verdad que has callado todo el tiempo. Creo que de todas esas ocasiones en que la recibía afuera del salón mi momento favorito fue cuando ella llegó como siempre diciendo en tono cantarín: - ¡Ya llegué! - Y yo utilizando el mismo tono le contesté con un tierno sarcasmo: - ¿Enserio no me había dado cuenta? – y ella soltó una risita como siempre y yo me sentía tan gracioso y no era que yo fuese el chico más divertido del mundo, para mí ese siempre fue sido Eder él podía animar hasta un funeral, bueno en realidad la mayoría de mis amigos serían capaces de hacer eso, mi sentido del humor siempre ha sido muy sutil, siempre me han dicho que soy de esos que les llaman: "chinga quedito" más así como era ella me captaba mis ocurrencias y yo lo agradecía y es que era tan fácil hacerla reír siempre aprecié esa capacidad de ser feliz, ella era un público generoso, lo hacía a uno sentirse especial, ese era parte de su encanto, y yo que en mis deseos egoístas quería hacerla feliz me frustraba sobremanera cuando ella se quedaba seria sin motivo aparente, a veces cuando al regresar a casa nos íbamos juntos todo era diferente a como era normalmente cuando ella iniciaba las pláticas, se volvía etérea y meditabunda como aquel día que tomamos el mismo transporte por primera vez con la diferencia de que ahora estaba a su lado y aún así me sentía a kilómetros de distancia, ya que a diferencia el poema de Sabines a mi no me gustaba cuando callaba, no importaba lo que yo dijera no podía sacarle ninguna palabra, el tiempo se me hacía eterno con su silencio, recuerdo que por ese tiempo estaban transmitiendo la eterna pelea de Goku contra Freezer justo en los mentados "5 minutos" que en realidad duraron como una semana y cada día ella y yo esperábamos con ansias la conclusión de esa pelea y hablábamos al respecto de cuanto odiábamos a Freezer y lo desesperados que estábamos porque en los capítulos se la pasaban más hablando que peleando, así que cuando vi que ella no me hacia caso dejé pasar mi parada habitual a propósito y bajarme una cuadra después, solo entonces obtuve una reacción por parte de ella. - ¡Se te pasó! - Me dijo sorprendida y yo tranquilamente le dije que hoy tenía ganas de caminar, me miro con extrañeza como si de repente me hubiese vuelto loco pero no dijo más, cuando me baje le dije sin mirarla que esperaba que hoy por fin Goku matara a Freezer de una vez por todas, ella siguió con su humor serio y yo solo me despedí con un "Hasta mañana" cuando bajé de la unidad canalicé mi frustración contra un poste de concreto golpeándolo con mi puño derecho, "un dolor para ignorar otro dolor" con esa idea caminé todo el trayecto hasta mi casa y m hundí en una fuerte depresión.

Yo mismo lo desconocía entonces pero creo que es en los momentos tristes es cuando uno se da cuenta de muchas cosas, los sentimientos se asientan como cuando la lluvia se lleva la suciedad de las calles y uno lo ve todo distinto, estaba enamorado de ella irremediablemente, comprendí que yo también tenía la misma facilidad para ser feliz y triste pues mis días felices dependían de esa sonrisa en las mañanas y de su compañía durante el día, cuando llegaba la hora del receso ella era la que me decía "Josias nos vamos a comer" y yo lo hacía encantado dejando a un lado mi afición por el basquetbol pues prefería platicar con ella de un millón de cosas, ¿De que hablábamos? Pues cosas normales, la escuela, nuestras familias, series de televisión, de la novia desquiciada de Efraín, normalmente ella siempre iniciaba las conversaciones con alguna pregunta, pregunta que yo respondía basado en mi poca experiencia personal.
- ¿Tu como te diriges con tu mamá? ¿Le hablas de tú o de usted?
- De usted, no sé como que se me hace de mala educación tutear a los padres
- ¿Verdad que sí? Yo tengo una amiga que le llama por su nombre a su mamá y se escucha muy mal. - Y así la charla fluía, una conversación llevaba a otra y entre una y otra íbamos conociéndonos poco a poco. Sí, cada día era una nueva experiencia llena de dicha y cada día descubría algo nuevo de ella, recuerdo por ejemplo cuando descubrí como era que se escribía su nombre realmente, jamás se me va a olvidar, aunque ya lo había visto en una lista del grupo no fue sí no hasta entonces que caí en cuenta de ello, fue en uno de esos paseos que tomábamos durante el receso, por ese entonces los de grados superiores tenían que hacer encuestas o algo así recuerdo, y un grupo nos entrevistó sobre algún tema que ahora no tiene relevancia, solo que al cuestionarnos nuestros nombres ella dijo: - "Jessica" con "J" porque luego muchos se equivocan y lo escriben mal. - Fue cuando me llegó la revelación de que su nombre no se escribía con "Y" como había estado pensando todo este tiempo, sino con "J" al igual que el mío y yo que me la di de muy sabelotodo preguntándole si su nombre llevaba dos "S" cuando le hice aquel dibujo pues no pude ocultar mi vergüenza al conocer este dato que para mi era muy importante.

Déjenme hablarles un poco de los nombres y su importancia para mí, creo que la elección de un nombre no debería tomarse a la ligera considerando que cada persona es única, a mi parecer un nombre también debería serlo, después de todo es lo primero que uno conoce de una persona, por algo los artistas se cambian el nombre para ser más identificables, los escritores han utilizado alias sobre todo las mujeres escritoras de antaño se hacían pasar por hombres al utilizar un alias masculino pues el nombre femenino no era bien recibido en el sector literario, entonces viene lo que esa persona hace y dice de sí misma, considero que los nombres tienen cierto poder y relevancia en nuestras vidas ¿Como es que aseguro esto? Sólo piensen que en los tiempos antiguos cuando la gente era muy temerosa y supersticiosa, se desconocían muchas cosas y basaban sus creencias en ese miedo, no fue sino hasta que empezaron a darles nombres a las cosas que dejaron de temerles, por ejemplo antes se tenía la creencia que al conocer el nombre de un ángel o demonio le concedía a las personas su poder o sus favores. Puede que no crea en santos, puede que esto sea solo un intento fútil de darle un toque interesante a este escrito, pero si creo que hay ángeles y en demonios conviviendo dentro de cada persona, Jessica era mi ángel y así la representé de muchas maneras, idealización juvenil o no Jessica era mi ángel sobrepuesto específicamente por Dios con el propósito de que creyera en el amor ahora ella voló al cielo de alguien más, mas no se siente como una pérdida en lo absoluto, no puedes perder lo que nunca fue tuyo. Y es que había tanto que teníamos tanto en común que me hacia pensar que ella estaba echa a mi medida, ambos somos primogénitos, vivíamos relativamente cerca, le íbamos al Necaxa, nos gustaba mucho ver televisión especialmente las series como Dragon Ball, Ranma 1/2 y La niñera, el estudio nunca fue nuestro fuerte, me dijo que cuando ella fue a la secundaria estudió secretariado y me confesó que no creía que hubiese salido siendo una secretaria competente, así como yo como mecánico automotriz sentía que me moriría de hambre, a pesar de que ambos éramos ávidos lectores pues ambos nos gusta mucho la lectura, y como dicen que escribir es leer dos veces pues yo empece a escribir para competir con esa fijación de ella por los libros, pues si a mí me gustaba leer, ella prácticamente devoraba libros, no podía tocar un libro así fuera de matemáticas porque tenía esta necesidad imparable por leer su contenido, y hablando de matemáticas resulto que el número siete también era su número predilecto, gusto que compartía junto con Eder y yo, recuerdo que me lo confesó un día en que los tres nos fuimos juntos no recuerdo porque Iván no estuvo para acompañar a Eder como siempre así que él optó por acompañarnos ya que vivía cruzando la esquina de la tienda comercial a la que nosotros siempre nos dirigíamos para tomar el camión.

- Chicos los invito a mis quince años - dijo ella repentinamente. Lucía contenta como una niña pequeña caminando junto a su padre.
- ¿Ha sí? ¿Pero seguro que sí? No nos vayas a hacer como Illydira que nos dijo que nos invitaría a a su fiesta de quince años y nunca nos dio la invitación. - Dije trayendo a la memoria un echo curioso en mi vida; las chicas solían hacerme eso me invitaban a sus quince años y nunca me llegaba dicho pase, Illydira había sido el más reciente de esos fiascos. Ella río un poco y dijo:

- Les prometo que sí les daré la invitación, no va a ser en mi cumpleaños que es el 19 de mayo sino unos meses después porque va a venir familia de fuera pero ya les aviso ¿Sale? - Eder puede que no recuerde dicha promesa pero para mí fue la primera de muchas que ella rompería para conmigo, "Te prometo que la próxima vez que vaya a la escuela te llevo tu libro", "Te juro que ahora sí me encontrarás en casa" no se sí fue así con los demás pero yo,así la conocí, ella vivía al día sin hacer muchos planes para después, "carpe diem" tal vez todos deberíamos ser así, tener tan buena memoria es más una maldición que un privilegio, las viejas heridas nunca cierran del todo, olvidar es una dicha sin duda alguna, si yo tan solo pudiese olvidar el día que Ruth nuestra compañera de clase y amiga cercana de Jessica y Pilar me dijo - ¡Josías su fiesta de quince años ya pasó! ¿No lo sabias? - El mundo se me vino encima en ese instante, ese desaire se sintió como cuando sueñas que vas a caer solo que esa vez no hubo momento de despertar, tenía tantos deseos de verla en su vestido de quinceañera fue una pena; aunque ya después tuve la oportunidad de verla en fotos lo cual estuvo bien.
- Ok - dijimos los dos sellando el pacto que nunca se llegó a concretar. Eder se despidió de nosotros dejándonos en esa esquina.
- Eder es un buen amigo, fíjate que él y yo tenemos muchas cosas en común, a ambos nos gusta dibujar, el basquetbol y el número siete - dije más para mi que para ella.
- A mi también me gusta el número 7 - dijo ella de la nada y a mi me dio un vuelco en el corazón, ¿Cuales eran las posibilidades? Las similitudes eran muchas sin duda alguna, solo basta ver escritos nuestros nombre, pues si bien Josías era un nombre poco común y el de Jessica para mi desgracia era uno muy frecuente ambos compartían las mayoría de las letras: "JSSIA" así no quedaba pauta para pensar en otra cosa que no fuese en el destino que nos reunió. Que tonto.

Cisma

Pero el mismo destino que me hizo conocerla y ser su amigo de forma tan casual también me iba a separar de su lado de una manera abrupta. Un semestre después llegó Pilar a nuestro salón y a nuestras vidas, vino de intercambio, del turno de la tarde me parece, para ese entonces mi amistad con Jessica estaba muy consolidada tanto que no me atrevía a romperla confesándole mi amor pues sabía a ciencia cierta que yo no le interesaba más allá de una mera amistad, recuerdo que varias veces pensé en una forma directa e indirecta de hacerlo, tenía la idea de entregarle un casete con un compendio musical que le expresara como me sentía, empezando por "Sexo, pudor y lágrimas" de Alex Sintek, que por ese tiempo se volvió un éxito mediático, jamás olvidaré la mañana en la que escuche por primera vez esa canción, mi madre nos llevó en el coche y puso la radio como siempre, y en ese momento estaba sonando la melodía inicial; la música y el cine siempre me ha parecido lo más maravilloso de la vida a la hora de experimentar sensaciones, y esa canción le había dado en el clavo a lo que estaba pasando dentro de mi corazón, traté de disimular mis emociones lo mejor que pude frente a mi familia para que no se notaran las lágrimas encapsuladas en mis ojos y me prometí llamar a la radio para preguntar por esa canción, y así grabarla en un casete, después de todo en mi tiempo libre aparte de dibujar su nombre (esta vez usando la letra correcta), me dedicaba a grabar canciones de la radio para oír las una y otra vez, también dediqué mucho tiempo a escribirle poemas y una carta que término siendo un escrito de varias páginas que no sabía si se la entregaría, sobre todo porque mi letra siempre ha sido pésima, en ese escrito empeñe mi corazón en hacerle ver como fue que me enamore de ella como día a día lidiaba con la situación de que me parecía verla en todos lados y no era que ella se pareciera a muchas sino que mi mente me jugaba muchas bromas en mi deseo de verla, el propósito era decírselo de una forma original pues me convencí de que así debía ser y por mucho tiempo le di vueltas al asunto, no contaba que si yo no se lo decía alguien más se encargaría de hacerlo, claro que pensé que sería un novio que llegara a tener Jessica en algún momento pero jamás pensé que sería una amiga de ella, después de todo luego de Nidia Jessica no había tenido otra amiga significativa, yo era lo que en una revista juvenil leí que se denominaba como amigo-novio, pero sabía que yo no era suficiente para Jessica, ella debería convivir con más personas de su mismo género, sería lo más natural, después de todo yo tenía a mis otros amigos como Illydira, Eder, y Carlos, aunque a decir verdad no podía frecuentar por estar con Jessica todo el tiempo, al grado de que ellos se creían que nosotros estábamos "saliendo" así me lo hicieron ver un día que no hubo clases y Jessica y yo paseábamos por la escuela, un compañero había llevado unas historietas para adultos de esas que los camioneros se leen para pasar el rato, Jessica por supuesto no se resistió y se las pidió prestadas sin ninguna pena y sin más preámbulos se fue leyéndolas, mientras caminábamos yo iba procurando de que no se tropezara en el intento, llegamos a un salón vacío y nos sentamos en silencio mientras ella no despegaba los ojos de las páginas que se supone que alguien de mi edad no debería leer, pero que al parecer esa norma no se aplicaba a ella que solo quería leer algo, fue extraño sin duda sobre todo cuando casualmente pasaron Eder e Iván y nos vieron ahí en ese salón semi oscuro a través de la ventana, me dirigieron una sonrisa que me decía que parecían haber malinterpretado la situación y luego se esfumaron para "darnos más privacidad", tiempo después Eder se volvió mi confidente yo le dije que me gustaba Jessica y que sabía que no me correspondería, platicábamos al respecto y eso me ayudaba a sobrellevar la carga, creo que fui afortunado de contar con alguien como él y pensaba que Jessica merecía a alguien igual, ahí es donde entró Pilar. Ocurrió cuando íbamos de regreso a nuestra casa, el microbús iba vacío y nosotros como siempre nos sentábamos hasta la parte de atrás para sentir los baches del camino y pretender que estábamos en un juego de feria, bromeo en realidad preferíamos ese lugar así siempre fue, entonces vimos a la nueva compañera sentada al frente, Jessica me lo hizo notar y yo le dije que ella había asistido a la misma secundaria que yo, y que ya la conocía porque era muy popular desde que llego a la escuela igual por intercambio, la primera vez que la vi fue en las canchas de voley ball estaba hablando con Eliud que era el chico galán de la escuela que casualmente iba en mi salón, este chico se las daba de conquistador con todas por tener el rostro bonito tipo Leonardo Di Caprio, así que cuando se enteró de la nueva chica en la escuela la cual todos hablaban de que era bonita pues era de esperarse que él se propusiera conocerla, mientras que de lejos los veía me preguntaba que tontería le podría estar diciendo esta vez, probablemente le estuviera hablando de algún tema seudo filosófico como que él creía que todos teníamos un "cosmos" como lo manejaban en la serie de "Los caballeros de zodiaco", alguna vez le oí decirle eso a unas niñas con las que platicaba y yo me partía de la risa en mis adentros y eso que a mi también me encantaba la serie pero no me la tomaba tan en serio como él. Recuerdo que mientras hablaba Jessica la miraba con curiosidad como un minino tratando de reconocer a otro, y con justa razón, pilar llamaba la atención dada su apariencia que distaba mucho del estándar de mujer mexicana, pilar parecía extranjera, era rubia y de tez blanca como una Sherley Temple adolescente, sin duda era bonita aunque en lo personal se me hacia más atractiva en la secundaria, tenía una imagen más inocente, fue cuando establecimos contacto visual, nos sonrió y nosotros le devolvimos el gesto, supongo que se imaginó que éramos novios, supongo que ella quería encajar y hacer amistades pronto así como yo me lo había propuesto, ella se acercó sentándose frente a nosotros con un hola que nosotros respondimos de igual forma nos preguntó si éramos del salón entonces yo le dije que ya la conocía de la secundaria y procedí a presentarla con Jessica, platicamos un breve rato pues ella se bajaba antes, y así quedó marcado el antes y después de mi amistad con Jessica. Es curioso pero escribir sobre esta parte se siente como un trago amargo, no es que no me agradara Pilar al contrario yo bromeaba con ella pidiéndole su autógrafo después de que supe que había salido en un comercial de una televisora local, tiempo después ella se cobraría esas inocentes burlas fingiendo ser Jessica cuando hablábamos por teléfono, lo cual se me hizo una bajeza, pero bueno como ya lo dije aquí no hay malos ni buenos solo jóvenes que cometían errores y uno de los errores que yo cometí fue haber admitido que me gustaba Jessica cuando ella me pregunto a las afueras de laboratorio de computación donde esperábamos la salida de Jessica ya que el grupo era numeroso y el equipo era insuficiente para todos así que se dividía, supongo que se me notaba la ansiedad de querer estar con ella porque ella me preguntó: - ¿Te gusta Jessica?" - Honestamente no estaba preparado para una pregunta tan repentina por lo que no supe mentir, ni siquiera le dije un "no le vayas a decir" solo me quedé callado mientras Pilar se puso seria a mi lado, la suerte estaba echada y a partir de entonces todo cambió entre Jessica y yo o más bien se vino abajo, como si me hubiera caído la peste bubónica Jessica comenzó a evitarme bajo varios pretextos sobre todo cuando llegaba la hora de salir de clases, "Me invitaron a comer" "Vamos a festejar un cumpleaños en otro salón" así sin más quedé desolado y frustrado, ¿Les mencione lo inexperto que soy para entender a las mujeres? Tanto ahora como entonces no tenía la menor idea de que hacer, la busqué en algunas ocasiones pero nunca la encontré disponible, al tercer día supe que pasaba, ella me evitaba Pilar me había suplantado y yo ahora estaba en la lista negra de personas evitadas por ella justo abajo de Nidia y por encima de alguien cuyo nombre omitiré, un compañero algo estrafalario que al parecer se propuso tener novia a como diera lugar y vio en Jessica un prospecto para tal propósito no lo mencione anteriormente porque esto es algo penoso, este compañero comenzó una campaña de atosigamiento que consistía en acorralarla en el salón y contra una pared y recitarle poesía, al menos así lo atestigüe en una ocasión, no olvidare la mirada que me dirigió cuando pasé cerca de ellos, ahora me arrepiento de no haber intervenido pues era claro que ella no estaba cómoda con la situación, vaya cobarde que resulté ser, aunque por otro lado él solo le estaba recitando poesía y ella se estaba riendo nerviosamente, era una situación muy extraña como para sopesar en algún tipo de reacción por mi parte. Y ahora yo, estaba reducido al mismo nivel que ese acosador versado pues que fiasco ser castigado de igual forma cuando lo único que hice fue quererla más que a mi vida y habérmelo callado por mucho más tiempo del que tenía planeado esperar para confesarme. "Moraleja si te gusta alguien dile sin demora, de la forma que sea ya después busca ser creativo si ella te rechaza ¿Que puede pasar? Después de todo el universo se seguirá expandiendo" créanme aprendí esto de la manera difícil, el orgullo propio es algo que crea más problemas que soluciones, ese orgullo fue el que me costó la oportunidad de hablar con ella y aclarar el porque ya no me hablaba, yo solo hice lo que todo chico de mi edad haría: si tu no me hablas yo tampoco tengo porque dirigirte la palabra, a menudo me tocaba seguir sus pasos o coincidía en el mismo transporte, vaya suplicio que fue, pues sin saberlo todo todo fue a peor y hablar con Pilar en una ocasión en que la encontré sola no me ayudó mucho, no pude evitar sacar el tema de Jessica necesitaba saber el porqué de su comportamiento tan evasivo hacia mí, ella me respondió que había hablado con Jessica al respecto y que le había dicho que sentiría muy feo que alguien a quien quiere solo como amigo se le declarara, más cuando yo le dije que eso no lo podía evitar y que yo quería ver la manera de arreglar las cosas y hacerle ver que la quería cambió su discurso y me dijo que yo era una molestia para ella y que mejor sería que la dejara tranquila, esto sin duda lo recuerdo como uno de los momentos más amargos de mi adolescencia, bien lo dijo Eder en una ocasión "Adolescencia" viene de jóvenes dolientes, ahora comenzaba a entenderlo, las palabras aparte de ser un medio de expresión también hieren como puñales y esas palabras que me dirigió Pilar sin mala intensión me hirieron bastante en mi orgullo, conforme me aleje de ella fui sintiendo una llama de ira ardiendo dentro de mi que dolía como nada que hubiera sentido antes, recuerdo que lo primero que hice fue abrir mi diccionario de español e inglés y buscar la palabra "Molestia" dando como resultado "annoyance" y "bother" no sé porqué, solo sentí la necesidad de canalizar esta ira a algo más productivo y aprenderme esa forma fue lo primero que se me ocurrió, soy extraño lo sé. Luego de eso vinieron muchas más frustraciones, pero también momentos agradables, pues por fortuna aún tenía a mis amigos, Illydira, Eder, Iván y Carlos, ellos me ayudaron a pasar esas malas rachas con un sin número de momentos agradables que me acompañarán hasta mis últimos días, unos en mayor o en menor medida que otros, me ayudaron a canalizar esos sentimientos negativos en algo positivo, fue Carlos quien tiempo después me dio la idea de escribir un diario en mi nueva súper computadora de 4 Gigas de memoria en disco duro, Eder que siempre fue el gracioso del grupo, también tenía su lado conciliador claro que sabía como divertirse y divertirnos en el proceso y vaya que le salía natural sobre todo cuando Illydira estaba presente siempre terminábamos haciendo bromas con ella, hasta que ella se enojaba y se iba ofuscada, esto ocurría de forma indefinida y aleatoria y se extendería por años venideros y es que las ocurrencias de Eder no tenían límites, así fuese cuando jugábamos a los encantados en el área de alberca que tenía el condominio donde vivía Iván cuando él corría tras de todos colocando su mano frente a su short y la agitaba como simulando que esta era su pene expuesto mientras gritaba: ¡Yuju ju yuju ju yuju ju!, - Tal y como lo hacía Adal Ramones en alguno de sus monólogos, de pronto él se detenía en seco de su loca carrera y decía algo como: - Me cae que cuando sea viejo y apenas pueda caminar me voy a acordar de todas las pendejadas que hacía de joven y me voy a reír todo el tiempo, recuerdo, hubo una ocasión en que Illydira se molestó tanto con él que cuando subíamos al puente Eder la fue siguiendo pidiéndole que le perdonara, Illydira le ignoro hasta que él le dijo que si no lo perdonaba él se aventaría del puente, acto seguido se pasó del otro lado del pasamanos y le volvió a preguntar si no le perdonaba, Illydira actuando digna como siempre quiso ignorarlo pero no pudo y le pidió que se quitara de ahí y volviera de nuestro lado, yo no sabía sí reír o preocuparme ante esta escena, hoy en día ni Eder mismo se explica como fue capaz de hacer algo así, pero lo hizo, Eder insistió de nueva cuenta en buscar el perdón de Illydira y término por ganárselo - Esta bien te perdono pero ya quítate de ahí.
- No, dilo como sí lo sintieras, - Así era él siempre presionaba a Illydira, yo siempre lo admiré por su forma de ser, pero a pesar de que él siempre le brindaba risas a las personas que lo rodeaban y era popular con todos, también tenía su lado serio y hasta oscuro "Prefiero lastimarme a mi mismo que herir a alguien más" me confesó un día en que vi las marcas de sus antebrazos, es por eso que con él fue que más empatía sentí, él es casi 7 días menor que yo pero tenía cierta madurez, cierta perspectiva del dolor que yo no podía tener, siempre me ha parecido que él ha vivido el triple de experiencias que yo o cualquiera ha vivido en toda su vida, experiencias tanto buenas como malas, que lo han formado y condenado, él me daba consejos que él mismo deseaba poder seguir ya que sabía exactamente por lo que estaba pasando yo.

- Mi hermano alguna vez me dijo que "Para querer a alguien primero debes quererte a ti mismo" me dijo en una ocasión, yo ahora veo que esa frase le fue dicha a él por una razón, tal vez yo tuviera baja autoestima pero a diferencia de él las únicas ocasiones en que había sentido esa frustración de no poder enojarme con nadie más que conmigo mismo fue en aquella vez en que golpee un poste y cuando me abofetee al ver a Jessica caminar de la mano con alguien. Por eso era importante la amistad para mí yo creía en aquella frase que dice que "Un amigo debe ser como la sangre que acude a la herida sin ser llamado"

Creo que sí alguien aparte de mi no tenía ni pista de como tratar con las mujeres ese era Iván, siempre fue algo despistado a pesar de que era muy inteligente para los estudios, no así con las mujeres, él no sabía tener tacto con ellas, se comportaba como un niño diciéndoles nombres y jugándoles bromas infantiles, así que con él solo jugaba Basquetbol junto con Carlos y Eder y para distraerme. Hablar era algo que necesitaba, lamentablemente hacerlo con Illydira no fue de mucha ayuda sino por el contrario, pero yo en mi inocencia creí que ella podría comprender por lo que estaba pasando, puesto que ella mucho mencionaba a un tal Mario del que decía estar enamorada así que hablé con ella pensando que podía levantarme el ánimo más su forma de hacerlo fue decirme toda seria que yo no podría comparar mi situación con Jessica y el enamoramiento de ella para con "su Mario" solo porque este era "muy lindo" con ella porque a diferencia de mí a ella si le correspondían. Ello fue un golpe bajo, pero que podría esperar si Illydira no era la reina de la sutileza, su forma de ser era ser despreocupada en su mente solo cabía Mario, su papá y Sailor Moon.

Es extraño ella y yo éramos cercanos eso era evidente, sin embargo siempre había esa distinción entre nosotros y sus demás amigos con lo que sí tenía contacto físico como darse la mano, abrazarse o saludarse de beso en la mejilla, el contacto con Jessica era memorable desde mi perspectiva, éramos como dos estrellas binarias que giraban en torno a un eje sin llegar a tocarse nunca, solo ocurría de forma esporádica y accidental, como cuando caminábamos y a veces su mano rozaba la mía para mi se sentía como sí por un segundo fuésemos de la mano, cuando nos sentábamos juntos su rodilla tocaba mi pierna se sentía como un voto de confianza, o en educación física cuando tomábamos los balones de basquetbol de una cesta y accidentalmente tocaba su mano al intentar agarrar un balón, ella soltaba una pequeña exclamación y apartaba la mano apenada podía creer que ella reconocía mi presencia como su pretendiente, mientras yo me ponía rojo tan rojo como me puse cuando al salir del salón una ocasión choqué con ella de frente en la entrada del salón, sentir todo su frágil cuerpo presionando contra el mío en ese extraño abrazo de un segundo, fue un shock que me quitó la respiración así como la idea de soñar con un beso o arrebatarle una sonrisa, suena patético pero estaba enamorado, no pueden culparlo a uno por añorar a la mujer que ama.
Continuara...

La persistencia de la memoria

Es difícil despertar sabiendo que el día anterior acaba de pasar como un sueño, y que los días anteriores a ese ya no volverán, pero así pasa, ya no es lo mismo que hace años cuando despertaba con la ilusión de ver a mis amigos, mis compañeros de escuela y a ella en especial, eran mi razón de vivir y seguir adelante, ahora me veo obligado a encontrar nuevas razones para no sentirme nostálgico aunque como verán es imposible, pues irremediablemente vuelvo a este espacio para evocarlos una vez más. Y no es que mi vida se detuviera después de mi salida del Cetis 116, seguí con mi vida y mi círculo de amigos creció exponencialmente, allá por mis días de estudiante jamás pensé en tener tantos amigos y seguir contacto con la mayoría, es casi un logro dado que en ese entonces no había las redes sociales que a hoy en día nos facilitan la localización de las personas, sin duda la amistad es algo extraordinario, y si algo he aprendido es que la distancia es un mero estado mental, pues creo que todos estamos entrelazados por un vínculo simpático que irremediablemente pase lo que pase nos hace encontrarnos de cuando en cuando a veces de forma casual y muchas otras de forma premeditada, así es, aún los frecuento, aunque no es lo mismo cuando pasábamos juntos todo el día todos los días si es satisfactorio tenerlos al lado del corazón.

Así que solo por ahora permítanme volver al pasado, sintiendo que nada ha cambiado y sigo siendo ese chico débil e inocente que no tenía preocupaciones más que el no olvidar los libros de las materias que correspondían al día de la semana y tener un tema de conversación para ella:
Al siguiente día todo fue más ligero, aunque el despertar no lo fue tanto, la luz se encendió y mi madre me habló para decirme que ya era hora de levantarme, aunque en realidad yo ya había abierto los ojos desde que mi madre encendió la luz, en cierta forma ya estaba programado para abrir los ojos en cuanto la luz se encendía, es increíble como el cuerpo se acostumbra a las cosas hasta volverlas rutinarias al grado de que sientes que todo cuanto conoces está hecho para fastidiarte, ah como extraño esas mañanas…

Prefacio

Yo amaba su sonrisa y mientras ella pudiera sonreír solo para mi yo no hubiera podido desear más. Esa era la clave de mi felicidad en aquel tiempo, más ¿Qué es la felicidad? Sino un estado transitorio, hoy quien nos hace felices puede lastimarnos después, es una ley de equivalencia extraña, a veces las personas que más queremos son las que más fácilmente nos lastiman, por eso ahora creo que por mucho que yo la quisiese no hubiera sido posible para mí el hacerla feliz, por muy buenas intenciones que yo tuviera para con ella, me he convencido de que con el tiempo nos habríamos terminado odiando el uno al otro, peleando por pequeñeces, diciéndonos cosas hirientes, y aborreciendonos, al grado de dejarnos de hablar; después de todo ya nos pasó en un par de ocasiones y ya se ha visto en muchas parejas, yo lo he visto en muchas personas que me rodean, tan frágil como es la vida el amor no es como en los cuentos de hadas, ese "vivieron felices para siempre" no llegara nunca, la realidad se impone y las estadísticas nos dicen que el amor se acaba o al menos disminuye su intensidad a un grado poco sustentable, 7 años le auguran los estudiosos, lo siento si sueno despectivo en mi vaticinio generalizado, solo trato de ser lo más realista posible para ahorrarles el desengaño tardío, son libres de creer lo que quieran o intentarme demostrar que no es así, adelante a fin de cuentas a los que les tienen que demostrar algo es a ustedes mismos y a sus parejas, yo solo puedo darles algún consejo bien intencionado que me sale del corazón y es que disfruten todo mientras dure, disfrútenlo así dure unas horas o varios años porque cuando pase pensaran que no lo disfrutaron lo suficiente, se los dice alguien que vivió los mejores momentos de su vida junto a las personas más increíbles y a pesar de que estuvo consciente de que esos momentos terminarían pronto aún sigue atormentado por no haberlos disfrutado más.

Ahora que ha pasado ya algo de tiempo y no puedo ver tanto a esas personas y saber como están, solo me queda confiar en que sean felices como sea que hayan decidido vivir, así como confío en que ella sea feliz sin mí.

A veces solo es cuestión de tener fe.

Saludos a todos